Es un ejemplar nativo de la cuenca del Paraná y el Paraguay, donde los machos y hembras presentan diferencias morfológicas muy marcadas. El macho destaca por desarrollar una imponente giba nucal (un tejido adiposo en la frente) y alcanzar un tamaño mayor, mientras que la hembra mantiene un perfil más redondeado y discreto. La formación de una pareja es un proceso interesante, ya que este ejemplar practica la incubación bucal larvófila: tras la puesta en una superficie plana (roca o tronco), la hembra recoge las larvas en su boca una vez que eclosionan para protegerlas. Durante este periodo, el vínculo entre ambos se intensifica, aunque el rol de protección recae mayormente en la hembra.