Es un ejemplar logrado tras décadas de meticulosa selección genética en busca de la proporción áurea en sus aletas. Presenta un cuerpo robusto y escamas bien definidas; este ejemplar destaca por su aleta caudal, que al desplegarse en su máximo esplendor, forma una media luna perfecta con una apertura de exactamente 180°. Los radios de sus aletas son rectos y poseen múltiples ramificaciones para soportar la gran extensión de la membrana. Sus aletas dorsal y anal son igualmente voluminosas, solapándose con la caudal para crear una silueta continua, fluida y circular que lo convierte en uno de los especímenes más majestuosos de la especie.