Es un ejemplar nativo de la cuenca del río Meta en Colombia. Presenta un cuerpo robusto, acorazado por placas óseas y con un perfil dorsal arqueado; este ejemplar destaca por su coloración base que varía entre el crema y el dorado pálido, sobre la cual resalta una franja negra diagonal que nace en la parte posterior de la aleta dorsal y desciende hasta la base inferior de la aleta caudal. Posee un moteado fino de puntos oscuros en la parte superior del cuerpo y la cabeza, además de la clásica franja vertical que atraviesa el ojo. Sus tres pares de barbillones sensoriales son activos y esenciales para explorar el fondo.