En esta fase de crecimiento, el "Siamensis" es una auténtica dinamo de energía. A diferencia de los ejemplares adultos, que pueden volverse algo perezosos, el juvenil dedica el 90% de su tiempo activo a ramonear superficies. Su cuerpo es delgado, casi traslúcido en las zonas de las aletas, con esa característica línea negra que atraviesa el ojo y llega hasta la punta de la cola, dándole un aspecto de "flecha" plateada. Su pequeño tamaño le permite realizar una limpieza minuciosa que los ejemplares grandes no pueden: es capaz de posarse sobre las hojas más finas de una Hygrophila o navegar entre los tapizados de Cuba sin arrancar las raíces, consumiendo las algas filamentosas y el biofilm antes de que se conviertan en una plaga.
Resumen de Cuidados Aunque sea pequeño, su metabolismo es alto y su necesidad de oxígeno disuelto es crítica; un acuario con buena agitación superficial es vital para su bienestar. En esta etapa, el "Siamensis" es sumamente sociable y se recomienda mantenerlo en grupos de al menos 3 ejemplares, ya que el comportamiento de cardumen les otorga seguridad y fomenta una competencia sana por el alimento (las algas). Es fundamental evitar el exceso de comida en hojuelas para que no pierdan su instinto herbívoro natural. Un detalle clave: al ser tan ágiles y asustadizos, cualquier hueco en la tapa del acuario es una ruta de escape potencial, por lo que el sellado del tanque debe ser perfecto desde el primer día.