Hypostomus Soniae
| ORIGEN | TEMPERATURA | PH / GH | ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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| ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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El L137 es un pez de fondo resistente, pero su bienestar depende de una dieta equilibrada y un entorno que simule los lechos de los ríos amazónicos.
Sustrato y Refugio: Al ser un pez de hábitos bentónicos, requiere un sustrato de arena o grava fina que no sea abrasiva. Es fundamental proveerle troncos y raíces naturales, ya que el Hypostomus consume celulosa para ayudar a su digestión. Además, necesita cuevas o grietas donde pueda retirarse durante el día.
Calidad del Agua: Proviene de ríos con buen movimiento y oxigenación. Un sistema de filtración eficiente es clave, no solo para mantener el agua cristalina, sino para gestionar la carga biológica, ya que, como todo pleco de su tamaño, genera una cantidad considerable de desechos.
Alimentación: Es un omnívoro con una fuerte inclinación hacia la materia vegetal. Debe alimentarse con pastillas de fondo de alta calidad, obleas de alga y vegetales frescos (calabacín, pepino, espinaca). También acepta alimentos proteicos como pastillas para carnívoros o camarones congelados, pero estos deben ser un complemento y no la base de su dieta.
Comportamiento: Es generalmente pacífico con otros habitantes del acuario. Sin embargo, puede mostrar territorialidad hacia otros plecos o peces de fondo si el espacio es reducido o si los refugios son escasos.
Manejo: Al igual que otros loricáridos, posee radios de aletas endurecidos y espinosos. Hay que tener especial cuidado al manipularlo con redes, ya que sus odontodes (pequeñas espinas dérmicas) pueden enredarse fácilmente.
En Juana's valoramos al Hypostomus soniae por ese brillo "metálico" tan particular que desarrolla cuando llega a la edad adulta. Lo que más nos gusta destacar en el acuarismo responsable es que, a pesar de ser un excelente consumidor de algas en su etapa juvenil, el L137 requiere una dieta variada para mantener sus ojos azules brillantes y sus aletas sanas. Es un pez con una presencia imponente que, con los cuidados adecuados, puede vivir muchos años, convirtiéndose en el guardián silencioso y elegante de tu acuario.