Microgeophagus ramirezi
| ORIGEN | TEMPERATURA | PH / GH | ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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| ORIGEN | TEMPERATURA | PH/GH |
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| ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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Dada su particular genética, el Long Fin Albino requiere un entorno muy controlado para mantener su integridad física y su salud.
Protección de las Aletas: Al tener aletas tan largas, es propenso a sufrir desgarros. El acuario debe estar decorado con maderas suaves y plantas de hoja delicada. Es fundamental evitar rocas volcánicas o cualquier elemento con aristas que pueda dañar su "velo".
Sensibilidad Lumínica: Como ocurre con todos los albinos, sus ojos rojos son muy sensibles. Necesita un acuario con abundantes plantas flotantes que generen zonas de sombra. En un entorno con luz demasiado directa, el pez se sentirá estresado y pasará la mayor parte del tiempo oculto.
Corrientes Suaves: Su morfología no le permite nadar con velocidad contra corrientes fuertes. La filtración debe ser eficiente pero con una salida de agua amortiguada para que el pez pueda desplazarse con gracia sin agotarse físicamente.
Estabilidad Térmica: Su sistema inmunológico es más frágil que el de otras variedades. Mantener el agua entre 27°C y 29°C es vital para que su metabolismo funcione correctamente y para prevenir infecciones en los extremos de sus aletas.
Calidad de Agua: Es sumamente intolerante a los nitratos. Requiere cambios de agua semanales y un acuario muy maduro. El uso de taninos suaves puede ayudar a proteger su mucosa, aunque se debe cuidar que no oscurezcan demasiado el agua si se quiere apreciar su color crema.
El Long Fin Albino es el favorito de quienes buscan una estética limpia y diferente. Lo que más impresiona es verlo detenerse en el agua: mientras el cuerpo queda estático, sus aletas siguen ondulando por la inercia, creando un efecto visual casi hipnótico.
Es un pez que exige atención al detalle, pero que compensa con creces esa dedicación al transformarse en el punto focal de cualquier acuario plantado de tonos verdes intensos. Ver a una pareja de estos ejemplares patrullando suavemente entre las raíces es, sencillamente, un espectáculo de una delicadeza inigualable.