Microgeophagus ramirezi
| ORIGEN | TEMPERATURA | PH / GH | ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
|---|---|---|---|---|---|
| ORIGEN | TEMPERATURA | PH/GH |
|---|---|---|
| ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
|---|---|---|
Para que el "7 colores" despliegue toda su paleta, es fundamental recrear las condiciones de estabilidad de su hábitat de origen.
El Motor del Calor: Como buen pez del Orinoco, el calor es su seguro de vida. Debe mantenerse estrictamente entre 27°C y 29°C. Si el agua se enfría, los colores rojos y violetas son los primeros en desaparecer, dejando al pez con un aspecto grisáceo.
Agua y Taninos: Esta variedad agradece enormemente el agua blanda y el uso de botánica acuática (hojas de almendro, frutos de aliso). Los taninos no solo protegen su mucosa, sino que el tono ambarino del agua funciona como un filtro natural que hace que los 7 colores resalten de forma espectacular.
Control de Nitratos: Es sumamente sensible a la mala calidad de agua. Requiere un acuario maduro y cambios de agua semanales del 30%. La acumulación de desechos orgánicos apaga su brillo y es la principal causa de estrés.
Dieta para el Arcoíris: Para sostener tantos pigmentos diferentes, necesita una nutrición muy completa. Es vital alternar micro-gránulos premium con alimento congelado (artemia, mysis, larva roja) para potenciar los rojos y azules metálicos.
Entorno Natural: Se luce al máximo entre raíces, maderas y plantas. Al tener un patrón de camuflaje natural, se siente seguro cuando puede mimetizarse con el entorno, lo que irónicamente hace que despliegue sus colores con más fuerza.
En Juana's le tenemos un cariño especial al Venezuela 7 Colores porque es el que mejor representa la esencia del Ramirezi original. Lo que más nos gusta de esta variedad es que nunca te aburrís de mirarlo: en un segundo ves el fucsia del vientre, y al siguiente te sorprende un destello verde esmeralda en sus aletas. Es la elección perfecta para quienes buscan un acuario con un aspecto salvaje pero lleno de vida. Para nosotros, ver a estos ejemplares en nuestro local de Olivos es como tener un pequeño fragmento del Orinoco; un pez que demuestra que la naturaleza, sin necesidad de mutaciones, ya es perfecta.