Synodontis eupterus
| ORIGEN | TEMPERATURA | PH / GH | ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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| ORIGEN | TEMPERATURA | PH/GH |
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| ACUARIO | TAMAÑO | DIFICULTAD |
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El Eupterus es un pez todoterreno y sumamente longevo, pero su carácter y tamaño requieren ciertas reglas de convivencia.
Estructuras de Ocultamiento: Es un fanático de las sombras. Necesita cuevas grandes, raíces entrelazadas o piedras apiladas de forma segura. Es muy común verlo pasar horas colgado boca abajo del techo de su cueva o de una raíz grande, esperando el momento de la alimentación.
Sustrato y Barbillones: Como rastreador de fondo, sus barbillones son vitales. Es indispensable usar arena o grava fina redondeada. El sustrato filoso le genera heridas en la boca que pueden complicarse con hongos si la calidad del agua no es óptima.
Alimentación voraz: No es un pez pretencioso. Acepta de todo: pastillas de fondo, escamas, granulado y, por supuesto, alimento congelado. Son muy rápidos para detectar la comida, por lo que hay que asegurarse de que los peces más lentos también lleguen a alimentarse.
Territorialidad: A diferencia de otros Synodontis, el Eupterus puede ser bastante territorial con otros habitantes de fondo si el espacio es chico. Si vas a tener más de uno, asegurate de que haya varios refugios separados para que cada uno establezca su "cuartel general".
Resistencia: Es un pez muy rústico que tolera un rango amplio de parámetros, lo que lo hace ideal para acuarios comunitarios de cíclidos o peces grandes de diferentes orígenes.
Lo más impresionante del Synodontis eupterus es su cambio morfológico. De chicos parecen un bagre más, pero al alcanzar la madurez, la aleta dorsal se vuelve gigantesca y ramificada, transformándolo en un pez con una presencia visual dominante.
Es el compañero ideal para quienes tienen acuarios de peces de gran porte y buscan un habitante de fondo que no sea intimidado fácilmente. Su capacidad para nadar invertido y su curiosidad natural lo convierten en un pez con mucha personalidad, capaz de reconocer las rutinas de su dueño y ser el primero en aparecer cuando se acerca la hora de comer. Es un clásico que nunca falla por su mezcla de rusticidad y elegancia salvaje.